La apuesta se teclea, no se pincha
El operador teclea el código del partido y luego la sigla de la selección, y la cuota está en el boleto: sin ratón, pre-partido y en vivo. Cerrada la apuesta el campo se vacía y el cursor vuelve ahí.
Los locales no son un segundo sistema. Quien atiende el mostrador y quien juega desde la aplicación ven los mismos partidos a las mismas cuotas, y los boletos de los dos canales caen esa noche en los mismos informes.
La red va en un árbol tan profundo como te haga falta: el crédito baja de nodo en nodo, y cada nivel tiene su informe. El local ve su línea; quien está encima ve todo lo que tiene debajo.
La web y el mostrador en un solo sistema: mismos partidos, mismas cuotas, una sola contabilidad.
El operador teclea el código del partido y luego la sigla de la selección, y la cuota está en el boleto: sin ratón, pre-partido y en vivo. Cerrada la apuesta el campo se vacía y el cursor vuelve ahí.
Eliges los días, marcas los torneos y los mercados, y sale la hoja para la pared o para el escaparate. Letra, cuerpo y orientación los decides tú; la vista previa está en pantalla antes de imprimir.
Central, agencias, puntos de venta: los nodos que te hagan falta. El crédito baja por el árbol y cada nivel lleva su informe — jugado, ganado, neto — sin que nadie rehaga las cuentas a mano.
Cada agencia tiene su comisión, y la revisas línea por línea: no un total a fin de mes que hay que dar por bueno. Cuánto vale y cómo se acuerda lo vemos juntos en la demo.
El crédito pasa de una cuenta a otra dentro de tu red — en el mostrador, solo efectivo — y quién puede moverlo lo decides tú. Lo que la pantalla niega, también lo niega la petición que hay detrás.
Los permisos van al perfil, no a la persona: una matriz de casillas decide qué pantallas se abren y, dentro, qué botones — ver, crear, editar, borrar. Quien entra nuevo hereda el perfil de su puesto.
No: es la misma plataforma que la web. Los partidos, las cuotas y el riesgo son los mismos, y los boletos del mostrador y los de la aplicación entran en los mismos informes. Nada que cuadrar entre dos proveedores.
Dos números: el código del partido, de cuatro a seis cifras, y la sigla de la selección, que se sabe de memoria. Enter, y la cuota está en el boleto. Vale pre-partido y en vivo, sin ratón.
Los que te hagan falta. Central, gestión, agencias, puntos de venta: el árbol se alarga donde tu red es más profunda, y el mismo tipo de nodo puede repetirse en una cadena. Crédito e informes van detrás.
Desde la consola: eliges los días, marcas los torneos y los mercados, miras la vista previa e imprimes. Letra, cuerpo, orden y orientación son tuyos. Es la hoja del pre-partido: en vivo cambia demasiado deprisa.
La agencia ve su propia línea. Quien está por encima la ve a ella y a todas las que tiene debajo, hasta ti, que ves la red entera. Nadie ve de lado: una agencia no ve las cuentas de otra.
Mándanos dos líneas sobre tu proyecto: los mercados que quieres abrir, los productos que necesitas y cuándo, más o menos, quieres arrancar. Te contestamos claro sobre lo que podemos hacer, y sobre lo que no.